
El 16 de octubre de cada año, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación celebra el Día Mundial de la Alimentación para conmemorar el aniversario de su fundación, que fue establecida el 16 de octubre, 1945. El tema del Día Mundial de la Alimentación para el 2007 es "Derecho a la alimentación".
Roberto Baggio, Embajador de la FAO, presidió en la asamblea internacional que sucedió hoy en Roma, con una dirección de apertura del Director general de la FAO, Jacques Diouf, quien recordó que "en el mundo hoy, hay 854 millones de mujeres, hombres y niños que sufren de hambre, aunque el planeta produzca alimentos en cantidad y calidad suficientes para todos".
El discurso de Roberto es el siguiente.
Sus Excelencias,
Señor Presidente Köhler,
Señor Presidente Kikwete,
Señor Director general,
Señoras y Señores,
Estoy muy contento y honrado por haber sido invitado aquí, hoy, en la FAO, donde en octubre 2002 fui nombrado Embajador de la Buena Voluntad de esta organización. Yo les doy las gracias una vez más, Señor Director general, por ese nombramiento prestigioso.
Continúo siendo orgulloso del reconocimiento que la FAO me otorgó ya que cada voz puede contribuir a elevar la sensibilidad con respecto a un problema que afecta no sólo los otros pero todos nosotros y cada uno de nosotros: la pelea contra el hambre a través del mundo.
Es una obligación moral, personal y profesional de estar al costado de ustedes, en el nombre de todo los que se encuentran en este día, en un estado de desventaja, de pobreza y de sufrimiento.
Fue en este espíritu que me dirigí a Laos, en septiembre de este año, sólo hace algunas semanas, para visitar los proyectos de la FAO en desarrollo en ese espléndido pequeño país. Pude conocer personalmente las comunidades rurales, los grupos desaventajados, las personas que viven en pena. Tocando una realidad innegable con mis propias manos, yo me dí cuenta de y estuve orgulloso del hecho que mi visita puede haber representado, si nada más, un impulso adicional, una oportunidad más para permitirnos revitalizar y reforzar nuestros compromisos para liberar el mundo de los apuros de hambre y de pobreza.
Un estadista eminente, Willy Brandt, había expresado, en el ahora lejano 1971, un sueño: que antes del fin del siglo, el día vendría donde la humanidad ya no vería un niño que se acuesta hambriento, que ninguna familia tuviera que preocuparse de los alimentos del día siguiente y que ningún humano tuviera que ver su futuro y sus posibilidades alterados debido a la desnutrición.
Aunque el siglo ahora haya venido e ido, no es demasiado tarde para compartir ese sueño y contribuir todos mis mejores esfuerzos para hacerlo realidad. Estoy aquí por eso.
Yo les doy las gracias.
Roberto Baggio




